Un cortocircuito en el corazón
Un corazón adulto late entre 60 y 100 veces por minuto, lo que se conoce como ‘ritmo sinusal normal’. Este
patrón regular suministra sangre rica en oxígeno a todo el organismo y está controlado por el nódulo sinoauricular (SA)
y el nódulo auriculoventricular (AV). Los impulsos eléctricos salen del nódulo SA y llegan al nódulo AV. Con su acción
combinada, estos nódulos mantienen el ritmo sinusal normal.
Del mismo modo que puede producirse un cortocircuito en el cableado eléctrico de su hogar, también puede suceder esto
con el corazón: se produce una pérdida súbita de la función cardíaca, dando lugar a un paro cardíaco repentino. En
lugar de bombear regularmente, el corazón comienza a vibrar de forma incontrolada interrumpiéndose la circulación
sanguínea. Esta condición se conoce como fibrilación ventricular.
La muerte tendrá lugar a menos que se administre un tratamiento urgente. La resucitación cardiopulmonar (RCP) y la aplicación
de una descarga eléctrica suministrada por un desfibrilador externo automático (DEA) son los únicos medios eficaces para el
restablecimiento del ritmo sinusal normal del corazón.
Signos, síntomas y diagnóstico
El paro cardíaco repentino puede sucederle a cualquiera, en cualquier lugar y en cualquier momento, con independencia de la
edad o los
antecedentes médicos.
Conocer la diferencia entre un infarto y un paro cardíaco repentino es vital. La víctima de infarto cardíaco permanece consciente
al tiempo que experimenta un dolor agudo. Por el contrario, la víctima de paro cardíaco repentino pierde la consciencia de forma
inmediata y se desmaya. No se detectan signos vitales:
- no hay pulso regular
- no hay respiración
Tratamiento
Para que las posibilidades de supervivencia ante un paro cardíaco repentino sean óptimas, la resucitación cardiopulmonar (RCP)
se debe realizar de forma inmediata. Mediante la RCP se mantiene el flujo necesario de sangre oxigenada al cerebro hasta que se
restablezca el ritmo cardíaco normal mediante la descarga eléctrica suministrada por un DEA. Sin la desfibrilación, la muerte
puede producirse en tan sólo 10 minutos.
Los servicios de emergencias médicas pueden aplicar la descarga eléctrica, sin embargo, es posible que tarden demasiado tiempo
en llegar. Si es usted el testigo más próximo, puede aplicar la descarga. Los DEA de hoy en día son fáciles de usar.
Una serie de instrucciones le guiarán en el proceso y el desfibrilador sólo aplicará una descarga cuando lo considere
apropiado. De esta forma, la víctima no resultará dañada por una descarga accidental.